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2009-07-03

Cuestión de Fe


Para mí la Fe no es sólo la primera virtud teologal. Y, bueno, desde ya advierto que para un análisis teológico del término bien han escrito Santo Tomás de Aquino, San Agustín y otra buena mancha, por lo que no pretendo dar charla al respecto. En todo caso, este post no es otra cosa que un pensamiento en voz alta.

Allí está mi Fe en Dios: presente todos los días -Ok, ok, es cierto: no soy infalible, a veces le tengo olvidado al pobre-. Porque más allá de mi credo, pues está Él, que no es moda ni cuestión de confesión algunas. Es simplemente ÉL. Se entiende, ¿no? En fin... No es cuestión de entender; en realidad, esto se trata de sentir.

El caso es que hoy mismo necesito de Él para ___ (entre otras, a decir verdad). Acaso sea "pequeña cosa", comparada con tanto problemón que vuela entre las plegarias de muchos necesitados, pero heme aquí con el corazón.

Dicho sea de paso: no hay cosa que Él no pueda. Y, ojo, no lo digo con mi breve y frustrada vocación de cura, sino porque verdaderamente me lo ha demostrado con creces.

Gracias por tanto, Dios.

2008-09-12

Antes de apagar las velas



Hoy me he levantado particularmente contento. Contento, no sólo por los mensajes de texto de la Monuna, que me suelen alegrar la vida, sino porque siento este día particularmente distinto del de ayer, en el cual tuve algunos pequeños dilemas existenciales. En realidad, todo empezó a cambiar ayer mismo, un rato después de que llegué a casa luego de caminar, pero sobre todo luego de que entré a la barroca y hermosísima Iglesia de Santa María Magdalena, justo al lado de la Antigua Taberna Queirolo, en Pueblo Libre.

En efecto, entré para conversar con Dios sobre cómo me sentía -es en serio, eh-. Bueno, de vez en cuando (unas veces más seguidas que otras), en donde sea, Él y yo solemos conversar: le cuento mis cosas, le agradezco y le pido por los que quiero, y Él me contesta con esa calma inmensa dentro de mí y con algunos hechos concretos en particular. Ayer no fue distinto: le conté algunas cosas, le agradecí por todo lo inmenso que me da y le pedí por los míos.

Mañana es mi cumpleaños número 26 y quiero ser agradecido. Quiero agradecerle por la estupenda familia que tengo al lado, por mi linda (en todo sentido xD ) enamorada y mis buenos amigos. También por permitirme hacer lo que me gusta, porque, aunque me esté costando, mi corazón me dice que es lo correcto. Agradecerle también por las cosas no tan felices, porque es justamente de ellas de las que también me fortalezco -como dice Octavio Paz: "Y quién asume la grandeza/ si nadie asume el desamparo"- y con las que sé sabré hallarle el justo valor a las cosas buenas que me puedan pasar en el futuro.

Antes de apagar las velas, quiero agradecerle por todo eso... porque es justamente todo eso lo que realmente vale la pena.