Pasado mañana es Navidad y a estas alturas de mi vida los regalos ya no son los de antes. Ahora supongo que con un poco de paz y una dosis de tesis me conformo. Hoy o mañana pasearé por las vitrinas de algún centro comercial de Lima, buscando los regalos que le dibujarán una sonrisa o por lo menos un amable "gracias" a sus destinatarios. Estoy pensando seriamente en buscar algo para mí, regalarme algo para mí (con toda esa redundancia). Después de todo, casi siempre es uno el que sabe lo que quiere, le conviene y lo que, al fin de cuentas, obtendrá de premio o limosna.
(Este post estaba en mis "borradores", lo escribí al trote. Hoy 01.01.09, lo publico)