2009-10-25

Enrique Bunbury en Lima - Perú: El momento de gloria del que pudimos disfrutar



"...Una herida mortal
por cada momento de gloria
del que podamos disfrutar..."
De, "El Club de los Imposibles".

Perú tenía una herida. Una herida, a decir verdad, no tan secreta. Una herida (que el tiempo no iba a curar cual doctor) y la necesidad de caminar con bastón para el corazón. Es que los últimos 13 años nuestros -hablo por todos los que le siguen desde )s( e incluso a los que lo hacen desde después- corazones vivieron, de alguna o de otra forma, cojeando. Pero esos 13 años que tuvieron que pasar para que Enrique Bunbury, el maestro que desde ya hace un tiempo tiene asegurado un lugar en el Parnaso, volviera a pisar estas tierras con el franco objetivo de brindarse (como siempre) sobre el escenario, tuvo su recompensa. Su ausencia era un precio que ya estaba pagado (de sobra) y entonces sólo quedó el momento de gloria del que pudimos disfrutar.

El disfrute y la responsabilidad, como miembros de "El Club de los Imposibles", había empezado el 20 de octubre, con la llegada de Enrique al país. Recibido de la mejor manera, con regalos y, sobre todo, con calor humano, tuvimos la fortuna de que al llegar se detuviera en la zona en la que estábamos, tomándose el tiempo de, incluso, leer la gigantografía que habíamos preparado para él para darle la bienvenida, de firmarle un disco a Angie y estrecharle la mano a nuestro popular y bien ponderado José Luis, más conocido como "Pequeño". Lo demás sería días de compañía a Enrique y la espectacular banda que lo respalda, y, por supuesto, el día esperado: el del concierto, en cuya víspera algunos tuvimos la insana, pero noble idea de quedarnos a acampar en las puertas de la explanada sur del Estadio Monumental.

El día había llegado. El cansancio abrumador era opacado por la vehemente ansia de ver Enrique Bunbury en escena. Ya no eran los CD ni los DVD a los que tanto humo les sacamos en nuestras reuniones de trabajo y de relajo. Ahora estaríamos ante el hombre delgado que no flaqueará jamás. La familia, que es "El Club de los Imposibles", no podía dejar de alegrarse por uno de nuestros sueños ad portas de cumplirse: tener al Maestro en concierto en nuestras tierras. Desde la cola, en plena prueba de sonido, la emoción tatuaba sonrisas en nuestras caras. La tarde avanzó y así estábamos situados en dos sectores frente al escenario que pariría la gloria en pleno Lima. Justo al frente del Aragonés Errante. Los cánticos intentaban decirle a Enrique que le habíamos esperado por mucho tiempo y que, en efecto -tal como declarara para algún medio escrito-, el concierto sería pasional. Lo que siguió después fue la vida.

Poco después de las nueve, se dejaba escuchar "A plateful brain", de Messer Chups, canción que Bunbury ha utilizado como intro en toda la gira Hellville de Tour, mientras las dos pantallas al fondo del escenario dejaban ver no sólo juegos de luces, sino un muy interesante vídeo arte que respaldaba la mayoría de las canciones. Entonces, empezó: Las primeras notas de "El Club de los Imposibles" (nuestro querido himno) hacían retumbar nuestros corazones. ¿Cómo explicarlo? Como si una divina taquicardia se convirtiera en el vals de tu cuerpo. Bunbury estaba frente a nosotros, cantando la canción con la que todas nuestras reuniones de trabajo (luego de agotar la respectiva agenda) se volvieron un carnaval de amistad. Todos saltábamos y gritábamos. Segundos después de cantar el primer coro, se quedó buen rato en la zona donde más miembros de "El Club de los Imposibles" había y donde teníamos la misma gigantografía que lo había recibido en el aeropuerto (¡Gracias, Maestro!). Luego de este tema (antes de "La señorita hermafrodita"), Enrique despertaba más a la gente con su ya conocido: "Buenas noches, cabrones".

Lo que siguió después fue la retahíla de temas que no hizo más que emocionar hasta las lágrimas a todo aquel que es "bala perdida con 7 vidas". Es decir: un verdadero "Imposible". Así, debo admitir que las primeras lágrimas de emoción brotaron cuando escuché los primeros acordes de "Hay muy poca gente". Como película se repitieron los instantes en los que me incorporé al Club, las reuniones de trabajo y, sobre todo, los momentos que han hecho que las raíces de esta familia se hayan hecho tan duras como el escudo de la verdadera amistad.

Enrique era consciente de que la herida era grande, por eso, tras comentar el tema de los frustrados 2 anteriores conciertos en el país (anunciados pero nunca llevados a cabo), dijo: "...Pero para nosotros hoy es un día feliz, hoy es un día... Hoy es un día en el que nos quitamos una espina". Y así fue. Por eso también hizo una promesa que cumplió con creces: "Vamos a hacer un repaso de todo. Tenemos un nuevo álbum que se llama 'Hellville De Luxe', pero lo que vamos a hacer hoy principalmente es Rock and Roll... Inca". La emoción colectiva seguía con canciones como "Bujías para el dolor", "Lady blue", "No me llames cariño" y "El hombre delgado que no flaqueará jamás". Asimismo, rememoró canciones (con su propio estilo) de su etapa en )s(, tales como "La Herida", "Apuesta por el Rock and Roll" y "La chipa adecuada", con la que más tarde cerraría el concierto.

El concierto fue la vida. Lo digo en serio. La atmósfera que se vivió fue tan emotiva, que recuerdo a "Pequeño", Leonardo y yo dándonos las manos en el aire de la emoción. El mismo Bunbury se desvivía en cada interpretación. Y no es que no lo haga nunca, de hecho es uno de los cantantes que más la vive, que hace una verdadera puesta en escena. Pero lo que sí hacía era sorprenderse de la fuerza con la que la gente cantaba las canciones, así como de sus expresiones de alegría y febril sentimiento. Nada más de recordar canciones como "El jinete", "Infinito", "...Y al final", "El viento a favor", "Doscientos huesos y un collar de calaveras" y "El extranjero", de veras que me pone la piel de gallina. A éstas se sumaron las peruanísimas: "El rescate", que Bunbury terminó de confirmar como escrita en el país y la desgarradora "Canto (el mismo dolor)" que de nuevo humedeció mis ojos.

Entre una de las notas particulares del concierto está lo que a decir mucha gente fue la alegría que mostraba Enrique de estar en estas tierras y de haber recibido la inesperada respuesta que recibió tras tantos años de carrera de solista sin ningún concierto en estos lares. El lugar no llegó a llenarse, pero quienes estuvimos, sin duda, tratamos de dejar la vida en el concierto. Cuando la gente estaba emocionada y el "Enrique, Enrique, Enrique" parecía no ser suficiente, se me ocurrió empezar a gritar: "Maestro, Maestro, Maestro". Fue genial escuchar a muchas personas gritar eso, pues, hasta donde recuerdo, a Enrique no le han coreado eso en otros países. Tan es así, que sonreía de emoción al escucharnos llamarlo con ese título que tan largamente ya se ha ganado. Mayor fue mi sorpresa cuando, en agradecimiento uno de los retornos de Enrique al escenario (azuzados por los constantes: "Oh, Enrique no se va... No se va, no se va... Enrique no se va"), grité: "Gracias, gracias, gracias" y ya éramos todos los que a sola voz lo hacíamos. La cara de Enrique lo dijo todo. Se sorprendió tanto que se le desencajó el rostro. Tan es así, que una chica argentina que había visto un par de conciertos de la gira, nos comentó que notó lo mismo y que eso la conmovió harto. Esto tiene un mérito único teniendo en cuenta cuál es el mejor público de sudamérica en conciertos. ¡Al igual que Enrique, lo dimos todo en el concierto!

Lo que puso la cereza en el pastel fue el inesperado gesto de Enrique en su última aparición en la noche. Como se sabe, Enrique no es de afiliarse demasiado a las nacionalidades, salvo por la suya y la evidente química que tiene con México. Yo le he escuchado decir que no le agrada mucho eso de estar haciendo lo que muchos artistas hacen: flamear banderas o algo parecido. Sin embargo, en el último bis del concierto, Enrique hizo estallar de emoción a la gente cuando tuvo un gesto raro (y me animaría a decir nunca antes visto) en él: se puso un polo que decía "Perú", con el pequeño detalle de un cóndor. Esto hizo que todos empecemos a gritar: "Enrique es peruano, Enrique es peruano". Todo fue demasiado emotivo.

Enrique se despidió diciendo: “Muchas gracias a todos. Por favor, no nos olviden. Hasta siempre, peruanos y peruanas, Dios los bendiga”. No nos vamos a olvidar, sin duda, porque como dijo Enrique en "El hombre delgado que no flaqueará jamás": "En aquella patria, la que llaman Lima/ ¡allí me podréis buscar". Aquí te quedaste, Maestro.

Por último (pero no por ello menos importante), recuerdo haber leído en un poema de Ezra Pound que los hombres tenemos unas cuantas docenas de verdades en la vida, me atrevo a decir un par de las mías: 1. Nunca voy a olvidar el concierto de Enrique, incluidos el par de días previos y posteriores; 2. "El Club de los Imposibles" es mi segunda familia y los amigos que he ganado allí, desearía conservarlos no sólo en la tristeza o la alegría, no sólo hoy y mañana... Sino para siempre.

¡Nada puede, Imposibles! Porque vuestra amistad me sostiene... ¡De cumbia madre!





Pd 1: Mención especial merece la banda de Enrique. Todos grandísimos músicos: Jorge Rebenaque, genial en los teclados, Álvaro Suite, hábil guitarrista y excelente showman al lado de Enrique, el experimentadísimo Ramón Gacías en la batería, la soberbia conducción rítmica del bajo de Robert Castellanos y la perfecta ejecución de punteos (incluido un excelente solo) de Jordi Mena. Además, en todo momento se mostraron amabilísimos con las personas que, afuera del hotel, se acercaban a pedirles una foto o un autógrafo. Se ve que es gente de putísima madre. Pero, sobre todo, hay un nombre que rescatar: Robert Castellanos, bajista de la banda. Un verdadero tipazo, con una sencillez que lo hace aún más valioso como músico. ¡"El Club de los Imposibles" te agradece de corazón, Robert!

Pd 2: Las fotos son obra y gracia de algunos Imposibles que tuvieron la amabilidad de postearlas en la comunidad.


Set List:

1. El Club de los Imposibles
2. La señorita hermafrodita
3. Hay muy poca gente
4. Bujías para el dolor
5. Sólo si me perdonas
6. Docientos huesos y un collar de calaveras

(Solo de guitarra de Jordi Mena)

7. Sácame de aquí
8. El extranjero
9. Contar contigo
10. La herida (versión Bunbury)
11. Alicia (Expulsada al país de las maravillas)
12. Infinito
13. El hombre delgado que no flaqueará jamás
14. Sí
15. El rescate
16. Apuesta por el Rock and Roll
17. Lady Blue
18. De mayor
19. No fue bueno, pero fue lo mejor
20. ...Y al final

Encore

21. No me llames cariño
22. El jinete
23. Canto (el mismo dolor)

Encore

24. El viento a favor
25 La chispa adecuada (versión Bunbury)




2009-10-15

Arte Poética


Sencillo es el amor
Que se esconde tras la grieta del sollozo
Y aprovecha cuando el hastío se distrae
Para sacarle la vuelta
Dos espacios dividen el mundo
El antes y el después
Que para efectos de maravillarme por tu tacto
Son una dulce coincidencia
Y el farol de tu presencia que sabe hacerlo todo
Iluminar como un astro
Sempiterno y rebelde
Tuyo el tiempo
Tuyo.

2009-10-10

"Bunbury Fest '09" o de cómo definir "alegría"


Foto: Susan Caballero para "El Club de los Imposibles"


Define alegría. El DRAE dice: "Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores". Bien han dicho por allí que a veces las palabras se quedan cortas. Así que aun con la precariedad del habla escrita y oral, trataré de definir alegría: Viernes 9 de octubre de 2009. Un grupo de gente, una familia. Un local reventando de gente. Una banda: Hotel Cabaret. Música de Enrique Bunbury y de Héroes del Silencio. Saltos, abrazos propios y extraños, euforia colectiva y sonrisas. Canto y encanto. Amistad, trabajo, solidaridad, confianza. Una vez más: una familia.

Me explico: Ayer fue el primer "Bunbury Fest", actividad realizada en honor del Maestro Enrique Bunbury, como antesala a su visita el próximo 22 de octubre. El "Bunbury Fest" fue organizado por la banda "Hotel Cabaret" y "El Club de los Imposibles", fan club de Bunbury en el Perú.

La noche empezaba con la gente en sus lugares, escuchando y calentando gargantas con los temas de Enrique y de Héroes del Silencio que iban sonando. Con un local ya reventando a las 11:00 pm., arrancaba "Hotel Cabaret", una banda tributo a Enrique Bunbury que, a priori, cuenta con una virtud: 10 músicos en escena, lo que ya les hace una tentación musical por explorar. Pero había que demostrar y no quedarse en el papel o en la apariencia "apriorística". Para demostrar su versatilidad, empezaron deleitando con un par de temas de la díscola Amy Winehouse, interpretadas por una de las chicas que conforman la banda. Luego llegaba lo tan esperado: Enrique Bunbury. El concierto arrancó (nada menos) con la emblemática "El Club de los Imposibles". Así se fueron sucediendo canciones tales como "Enganchado a ti", "Sí", "El extranjero", que no hicieron más que confirmar la virtud a la que me refería, logrando la armonía sonora que es tan difícil de conseguir cuando tienes una banda con tantas personas e instrumentos. Lo lograron y de qué manera. También hubo temas de Héroes: "Deshacer el mundo", "Sirena varada", "Apuesta por el rock & roll" y la peculiar versión bunburyana de "Iberia sumergida" (que salió más que genial). Un generoso Set List que dejaró a la gente con la sangre hirviendo y la garganta rendida. Otro golazo como banda.

El público estuvo excepcional. La intimidad que brindaba el tener un escenario a poca altura del ras del piso, lograba una atmósfera de complicidad con la gente, que coreaba desgarrada las punzantes estrofas y coros de canciones como "El rescate", "Infinito" y "Sácame de aquí". Cantaban extraños y propios. Y más propios que extraños, "los imposibles" no paraban de saltar, de abrazarse y de respirar esa atmósfera increíble; eufóricos y contentos de estar donde estaban.

Si de definir alegría se trata, pues creo que es esto que se siente de estar entre tanta gente de putísima madre, esto que te quedas corto al explicar con palabras que siempre están dentro de las fronteras de la amistad, solidaridad, confianza y trabajo; lo que se resumen en: FAMILIA. Eso de sentirte extraño hace unos meses atrás y ahora abrazarte con alguien a quien, más allá de la retórica, llegas a considerar cercano, "la mejor compañía para estados de ánimo peligrosos", porque pese a tener una "herida secreta", se puede "hacer del escapismo un arte", todo por ese grado de amistad que con el tiempo y la transparencia se llega a tener. Y es que ya está dicho: "nada puede dañarme con mis amigos".

Lo de anoche fue la vida. Muchas gracias por el refugio, la incondicional militancia familiar y porque, sobre todo, "¡vuestra amistad me sostiene de cumbia madre!".

¡Se les quiere, muchach@s!




Set List del concierto:

Entremés:

1. You know i´m not good [Amy Winehouse]
2. Rehab [Amy Winehouse]
3. Back to Black [Amy Winehouse]

Plato de fondo:

4. Fantasía
5. EL CLUB DE LOS IMPOSIBLES [¡Qué himno!]
6. La señorita hermafrodita
7. De mayor
8. Hermosos y Malditos
9. Alicia (Expulsada al país de las maravillas)
10. Lady Blue
11. El extranjero
12. Confesión
13. El rescate
13. Látex
14. La felicidad
15. Deshacer el mundo [Héroes del Silencio]
16. Sirena varada
17. Sí
18. Apuesta por el rock & roll
19. Sácame de aquí
20. Iberia sumergida [tema de )s( en versión Bunbury]
21. La chispa adecuada [Héroes del Silencio]
22. Infinito
23. El jinete
24. Enganchado a ti

2009-09-30

Mil pequeñas vocaciones


Me da tanta gracia mi abuela. Siempre que tenemos una reunión familiar suele traer a colación mi pueril pasado hiperactivo. Quienes me conocen, saben que soy tranquilo (no he dicho santo, eh, sólo tranquilo). Pero no siempre fui así. Es más, de pequeño fui una lacra social confesa y militante. Según aseguran los anales históricos de mi familia, era yo uno de esos niños "bala". "Bien inquieto el condenado", diría alguno por allí. Eso sí: inquieto, pero no malcriado.

Recuerdo que lo primero que hacía cuando llegaba a casa de mi tía, era sortear rápidamente los abrazos protocolares y subir corriendo al tercer piso para hacer chocar las bolas del billar que había en esa especie de salón de madera. Era emocionante ver cómo los colores se mezclaban a velocidades meteóricas, ver cómo esas esferas colisionaban como los planetas que, imaginaba, estaban allí arriba del hermoso cielo celeste de verano, más arriba aun de donde Diosito vive. Recuerdo también correr a hacer y deshacer las pistas de carreras de mi primo Martín, que con paciencia de santo me sentaba en la alfombra y me bajaba una colección de autos que el mismo bebé Schumacher habría ansiado tener.

Todo aquello -que acaso esté ligado a esa pueril hiperactividad- me hizo acordar a mi inquietud por saber a qué me iba a dedicar. Ya saben, eso de la vocación profesional. Y es que de pequeño he querido ser todo: arquitecto (pero me desanimé por los números), escritor (¡qué iluso!), torero (pero cuando me di cuenta lo que le hacían a los toros, tiré la toalla), aviador (¡sorry, pero no me gusta la vida militar!), diplomático (desistí por razones similares a lo anterior) y hasta cura (ok, suficiente risa. Párenle ya). Jamás pensé estudiar Derecho, como en efecto hice. Pero me gustaba (y me sigue gustando) ese ideal de la justicia y solidaridad con los demás que implica(ba) esta carrera. Aunque es bien cierto que el Derecho puede llegar a ser o muy noble o muy desgraciado. No en vano, los abogados se han ganado tantos chistes crueles. Y, bueno, como digo: "soy abogado aun con el riesgo moral que ello implica".

Pero supongo que uno tiene un poco de todo. Yo, por ejemplo, por estos últimos tiempos me he dado cuenta que tengo un poco de boxeador (o al menos quisiera tenerlo). Ser uno de esos cabrones que se para aparentemente sin miedo ante los retos y se lleva el mundo por delante [y digo "aparentemente" porque en realidad uno nunca deja de tener miedo, sino que éste se acaba cuando la realidad te arrolla y no puedes permanecer inmóvil, salvo tengas vocación de suicida]. Esos tipos que reciben golpes (de la vida), pero que siempre terminan levantándose, quizás por orgullo o por masoquismo, pero terminan levantádose al fin y al cabo. Esos que cada cierto tiempo, sin saber si al siguiente round serán enviados a la lona, se juegan el todo por el todo.

De pequeño quise ser muchas cosas. Hoy soy abogado... Pero en este preciso momento, cómo quisiera ser boxeador.




Pd. 1: La banda sonora la trae Morrissey con "Boxers". Dejo el vídeo original que, por cuestiones de disqueras, no tiene audio. También dejo la misma canción en vivo con el audio para que ahora sí disfruten plenamente.

Pd. 2: No les dejo la letra porque se me cierran los ojos y mañana hay otro round que pelear. Chau, chiquillos.






2009-09-24

Charly García en Perú: el amor espera... ¡Y es leal!


Foto: "El Comercio"

Son casi las 2:00 am., me muero de sueño, mañana tengo que levantarme para seguir dándole toques finales a mi tesis, pero aquí estoy sentado. Estoy seguro que esta emoción la tendré intacta mañana; sin embargo, es en este momento en que quiero gritar de alegría a pesar de estar agotado y con las pantorrillas que me duelen atroz de tanto saltar. Y es que si Charly volvió después del infierno que pasó, ¿por qué diablos no puede esperar mi cansancio? Que espere, entonces.

Charly resucitó (contrario a lo que muchos "malhablados" pensaban). No se me ocurre otra explicación. No lo hizo al tercer día, pero lo hizo tras casi un año de "bancársela" en una clínica de rehabilitación. No sólo ha resucitado, sino que se ha reivindicado. No con nostros que lo amamos a rabiar (porque cuando se ama, se aprende a aceptar a las personas tal como son), sino con él mismo, con su grandeza, con su genialidad y con la imborrable impronta que de sobra ha dejado y sigue dejando en el rock en español (Y si opinas distinto... Lo siento, "la vanguardia es así" :D). Y es que luego de su primer concierto en Luján - Argentina, pensé que había que darle cierto tiempo de "gracia" para que rearmara ese rompecabezas que un día se cayó de la mesa... Pero lo de hace unas horas, francamente no me lo esperaba. Fue la vida, se los juro.

Me fui y vine en combi, caminé cierto trayecto (lo suficiente como para que las zapatillas nuevas me sacaran ampollas), mi entrada fue un regalo de cumpleaños de mi hermano [¡Gracias, Bruno!], me compré una sola lata de cerveza, ¡pero me sentí el hombre más rico del mundo luego del concierto! Para empezar, en el escenario se proyectaba una imagen de un rojo telón de teatro, como vaticinando la mejor de las presentaciones de un gran maestro, imagen que fue cambiando con cada canción, asegurando el éxito visual del concierto. Arrancaba la noche con Charly vestido de negro, cual concertista que cantaba (con una voz notablemente mejorada) "El amor espera". En efecto, el amor había esperado desde 2003, última vez que Charly y Perú se vieron las caras. El amor había esperado y mostraba su incondicional lealtad con las más de 15000 personas que cantaban y saltaban y con un Charly entregado y emocionado, intercalando pasos entre su piano negro de cola larga y el micrófono en medio del escenario. Yo gritaba a rabiar canciones como "No soy un extraño", "Cerca de la revolución" y "Chipi chipi", para luego estallar junto al mar de gente con "Fanky". Era espectacular ver como hasta los vendedores de cigarros movían sus cabezas, como la gente bailaba sola o acompañada, ver como los amigos se abrazaban y saltaban como si intentaran acercarse al cielo, mientras al compás de "Buscando un símbolo de paz", yo entendía que "será porque nos queremos sentir bien/ que ahora estamos bailando entre la gente/ será porque nos queremos sentir bien/ que ahora todo suena diferente".


Los ensayos y sobre todo las ganas de Charly de alejarse de ese límite que cruzó un año atrás habían rendido frutos: un concierto que se perfilaba como notable y emotivo. Eso me ponía contentísimo. ¿Cómo les explico? Tan contento como cuando alguien muy cercano a ti triunfa. Lo veía feliz de volver a los escenarios, agradeciendo los gestos de cariño que la gente le profesaba a través de aplausos, arengas a voz en cuello o simplemente cantando con toda la emoción del mundo un set list que significaba una suerte de "autobiografía", tal como lo definió Charly en la víspera del concierto.

Las canciones se fueron sucediendo entre gritos de "te amo, Charly" o "Charly, nunca te mueras", hasta que la oscuridad reinó en el escenario luego de que en "No voy en tren" García dijera: "...soy el que prende y el que apaga la luz/ aquí y en everywhere". Se había ido. Pero como era de suponer, Charly volvió para pedirnos que reflexionemos sobre las razones que nos habían llevado a la Explanada del Monumental a verle con la emotiva "Deberías saber por qué", para retirarse luego de la celebradísima "Hablando a tu corazón" y "Rock 'n' Roll Yo".

No obstante, la gente se quedó en sus lugares, los aplausos no cesaron y tras unos 5 minutos de "Oh, Charly no se va" y demás cánticos de gente al borde del paroxismo, increíblemente, Charly volvió a salir, acto que, a todas luces, no estaba previsto, pues (a diferencia de la anterior) esta vez ya hasta habían desconectado los equipos. Así, retornaba para agradecernos la alta fidelidad y amor que le tenemos en Perú, cantando y tocando hasta con sus mismísimos pies "No toquen", despidiéndose luego de ello con una frase que evoca al Charly más irreverente: "Esto es rock 'n' roll... Chau".


Personalmente, debo decir (como es notorio) que la música del Genio me encanta. Me acompañó en una etapa difícil de crecimiento y de asumir responsabilidades, una etapa en la que, como cantaría él, "...morí sin morir y me abracé al dolor...". Con sus canciones y con el coraje de ayer, me enseñó que sentir, ser conciente de vivir y (a veces) pensar distinto del resto tiene un precio; que la tristeza, en efecto, existe, pero que hay que asumirla para empezar a ver lo que hay después [al amanecer verás el mar y no la pared. Sin necesidad de mirar atrás]... Ya saben, decir "Me siento mucho mejor".

Ya son las casi las 3:00 am., y aunque no sea viernes, puedo decir que realmente habrá "un sábado azul y un domingo sin tristezas", entre otras cosas, porque sobremanera "justificaste con la acción toda fantasía". Gracias por eso también, querido Charly.


Set List:

1. El Amor Espera
2. Rap del Exilio
3. No soy un extraño
4. Cerca de la revolución
5. Chipi chipi
6. Fanky
7. Vía Muerta
8. Demoliendo Hoteles
9. Promesas sobre el bidet
10. Adela en el carrusel
11. Rezo por vos
12. Yendo de la cama al living
13. Canción de 2 x 3
14. Nos siguen pegando abajo (Pecado mortal)
15. Influencia
16. Llorando en el espejo [de su ex-banda, Serú Girán]
17. Pasajera en trance
18. Raros peinados nuevos
19. Me siento mucho mejor
20. Tu vicio
21. Buscando un símbolo de paz
22. No me dejan salir
23. No voy en tren

"Final"

24. Deberías saber porqué
25. Hablando a tu corazón
26. Rock and roll yo

Final... Y porque el amor lo puede todo:

27. No toquen

Final (o mejor dicho: "hasta luego")



Dos agradecimientos:

1. A Bruno, por la entrada al concierto de mi vida.
2. A mi cuasihermana Maricarmen, por acercarme más a la genialidad de Charly.



* Otras fotos: Terra Stereo y El Clarín

Actualización (24.09.09):

* Mira la espectacular crónica de "
Rolling Stone" (Argentina)

* Mira la crónica de "
El Clarín"

* Mira la crónica de "ADN.es"

* Mira la crónica, fotos y vídeo en
Conciertos Perú

Foto: "El Comercio"



2009-09-22

Silvio Rodríguez - "Óleo de mujer con sombrero"


Estaba escribiendo cuando escuché esta canción que siempre me ha gustado. La pregunta es: ¿cómo cabe tanta belleza en 2 minutos? La otra pregunta es: ¿cómo diantres puede haber tanto de cierto en una letra? Que sea otra más: ¿cómo puede haber tanto sentido, tanta vida en una canción?

La música es la vida, loco. Es la vida.

Sea dicho, entonces: ¡Adelante los valientes!

Nada más que decir, la canción habla por sí sola.





Silvio Rodríguez - "Óleo de mujer con sombrero"


Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.


Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir




2009-09-21

Bunbury Fest '09


Como preámbulo a la llegada de Enrique Bunbury al Perú, quien ofrecerá un concierto este 22 de Octubre en la Explanada del Estadio Monumental, tendremos el primer evento en estos lares dedicado a la música de este maestro. Se trata del "Bunbury Fest '09", un evento único en su género, que estoy seguro marcará un hito para los seguidores de Enrique. A mí, por lo menos, me alegra que la iniciativa provenga del Perú y espero que no sea otra cosa que una sana costumbre anual en la que, a futuro, incluso podamos invitar a gente de toda Sudamérica.

El evento contará, entre otras cosas, con la participación de la banda "Hotel Cabaret", genial banda que no sólo tendrá un repertorio dedicado a Enrique Bunbury, sino que también incluirán temas de Héroes del Silencio. Como si fuera poco, se sortearán 10 entradas al concierto de Bunbury... ¡Como para no perdérselo!

El día de locura proviene de la iniciativa conjunta de la banda "Hotel Cabaret"; "El Club de los Imposibles", Fun Club de Enrique Bunbury en Perú y "Orbe Producciones", la productora que trae al maestro.

Lugar: Irish Pub (Shell Nº 619 - Miraflores)
Día: 09 de octubre de 2009
Hora: A partir de las 9:00 pm
Entrada: s/2o.00 (con derecho a un trago: vodka o ron)

Les dejo el respectivo flyer con los datos.

¡Que tengan suertecita!



(Haz click en la imagen para agrandar)

2009-09-18

La belleza de la brevedad


Cuánta belleza hay en lo que dura un instante. Un par de segundos que pueden llenarte el corazón o movértelo como un cascabel... Para bien :) o para mal :´( Justamente de eso va lo de hoy -del instante, digo-. Esto toma unos segundos... Pero dura toda la vida.



SALVATORE QUASIMODO - "Y enseguida anochece"

Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y enseguida anochece.



2009-09-13

En esta Senda, nada puede



Foto: Susan Caballero ("El Club de los Imposibles")


Hay quienes dudan del poder que tiene la música sobre las cosas y las personas. Yo cada día me convenzo más que no hay herramienta tan espectacular para hacer algo por este mundo que la música.

Ayer, como víspera de mi cumpleaños, decidí ir al concierto-tributo a Héroes del Silencio que Senda realizó. Lo particular de esta vez fue que justo para esta fecha especial iba a reunirme con gente que prácticamente recién conocía. Con días como ayer, uno se da cuenta que la amistad (o por lo menos el inicio de ésta) no necesita parafernalias, tiempos, requisitos o cualquier otra prueba que no sea la emoción. Aquellos a los que cualquiera podría ver como extraños, yo los sentí como amigos. Y es que cuando te miras automáticamente conversando tan agradablemente, saltando y cantando a garganta vehemente esa música que te hace sentir más vivo que todo lo que nace y crece en el mar, encuentras sentido a la soberbia voz de Bunbury diciendo: "Nada puede dañarme con mis amigos.../ Nadie puede... Nada puede...". A esta gente que tiene en común el no resignarse a vivir la vida en gris, el apasionarse hasta el tuétano por la música o el sonreírte y abrazarte sin saber siqueira tu apellido puedes llamarles amigos o, con más propiedad: "El Club de los Imposibles".

Lo de ayer no habría sido tan completo si a la película no le habrían puesto el pedazo de banda sonora que tuvo. Lo de Senda ya viene siendo repetitivo: calidad, trabajo, pasión, sudor y lágrimas. Esta banda peruana tributo a Héroes del Silencio -que creo ya consolidada- celebraba un año de redimir la hermosa herida que es el recuerdo de la mejor banda en español que ha existido. Lo hizo, nada menos, que haciendo el mejor tributo que hasta hoy yo les recuerde. Una banda profesional y entregada a su público, un público que a mí -que sigo a Senda desde su primer tributo en Mao Bar- me sorprendió y la ejecución de las canciones de un set list por demás excepcional, lograron la complicidad que hacen de un concierto por demás genial.

Por primera vez Senda realizaba algo que para mí no deja de ser intrépido: cantar canciones de Bunbury como solista. Detrás de las cuatro canciones de él que tocaron ayer había un trabajo de producción que bien merece el aplauso, pues condensar lo que hace la banda de Enrique (que cuenta, entre otros, con instrumentos como trompeta y piano) no es nada fácil. Senda lo logró... Y lo logró de manera impecable. Asimismo, se pudo observar una suerte de regalo a quienes reconocemos y seguimos el gran trabajo que realizan: un set list que contenía canciones que no habían sido incluídas por ellos hasta ayer, tales como la recordadísima "...16", "Con nombre de guerra", "La apariencia no es sincera", "Decadencia" (¡por demás histórica en la trayectoria de Héroes!) y "Días de borrasca (víspera de resplandores)", que con la inclusión de su intro evidenció el nivel de detalle en el trabajo al que Senda nos tiene acostumbrados y que, dicho sea de paso, los hace singulares, al punto que la gente pregunte: "¿cuándo hay otro concierto?".

La música tiene y es capaz de todo eso y más. Sobre todo la música de )s(, que en voz de Bunbury no sólo dice lo que siente, sino que siente lo que dice. Y aunque mi garganta esté en pedacitos y mi voz se haya ido a vacacionar al olvido, creo que todo ha valido la pena. Ha valido la pena que tanta gente empiece a cultivar lazos con la excusa-razón de la música. Ha valido la pena sentir que, de veras, nada puede dañarme con mis amigos.

¡Gracias por eso y por los saludos de cumpleaños!


Pd: Tan emocionado y contento estuve (y, en parte, por tratar de paliar los desafortunados sucesos) que hasta doné la entrada al concierto de Bunbury que me gané... ¿Y ahora? Bueno, Dios ya proveerá :D




Set List:

1. Senda
2. Deshacer el mundo
3. Agosto
4. Alicia (Enrique Bunbury)
5. ...16 [Les salió increíble]
6. Maldito duende
7. La apariencia no es sincera
8. Lady Blue (Enrique Bunbury)
9. Días de borrasca (víspera de resplandores)
10. Sirena varada
11. Mar adentro
12. El jinete (Enrique Bunbury) [Excelente interpretación. Poco faltó llorar]
13. El mar no cesa
14. Nuestros nombres [Acá la gente saltó cual concierto del '95 en Madrid]
15. Con nombre de guerra
16. Hay muy poca gente [Cantada entre abrazos]
17. El camino del exceso
18. Malas intenciones
19. Avalancha

20. Entre dos tierras
21. Decadencia [Espectacular]
22. No más lágrimas [¡Gracias por el regalo de cumpleaños, muchachos! La gente la pidió hasta cantando a capella. Tiene que ser fija]



2009-09-07

Unísono



Sé que muchos piensan que muero por ti.
Se equivocan.
Yo no muero por ti,
Yo vivo por ti.

Acaso solamente muera en tus ojos
y resucite en tus labios
cuando el beso tuyo cierra la pena,
sana la herida
o transforma la inmundicia de este mundo
en sueños de estival.

¿Cuánto de mí está en ti?
¿Cuánto de ti está en mí?
Difícil saberlo si al leernos
se lee al unísono un solo párrafo
y sobre esas líneas se siente
la mar calmada
como mi cabeza sobre tu vientre.

Sé que muchos piensan que lloro por ti.
Se equivocan.
Yo desecho todo lo malo
en ríos oculares que limpian adentros.
Yo expreso agradecimiento
mojando tus dedos, tus mejillas
y con un poco más de suerte tus labios.

Yo escucho tu voz,
mi voz,
el silencio
y el estruendo,
que es tu corazón y el mío,
que para este momento es ya lo mismo.


2009-09-02

"Parasiempre" - Héroes del Silencio


A propósito de la venida de Enrique Bunbury, el haberme preguntado el porqué de la separación de Héroes del Silencio y el nick que Coco tenía en su msn, me animé a postear esto que, creo, explica un poco la historia.

Para el "Avalancha", según libros y vídeos que hablan de la biografía de )s( como grupo, la relación dentro de la banda ya estaba venida a menos. El grupo ya tenía en mente lo que eran rumores por allá en el '95 pero se hizo realidad recién en el '96, en conferencia de prensa en Lima - Perú (¡Qué pena que haya sido justo acá!): Héroes del Silencio se separaba. Aunque a decir de la banda, sólo sería por un máximo de 2 años. El tiempo pasó y nunca volvieron a juntarse sino por 10 únicos conciertos allá por 2007.

Para ese entonces, en la gira europea del '95 y la americana del '96 del "Avalancha", según la MTV España, Enrique ya venía escribiendo y grabando en varios lugares canciones de lo que más tarde sería "Radical Sonora" (LP debut de Quique como solista).

Si bien "Parasiempre" puede ser interpretada en general que habla de las relaciones (cualquiera sea el tipo) quebradas, personalmente, creo que recoge algunos de estos hechos ocurridos con la banda.

Así, las frases repiten el cansancio de un estatus quo de riña, discordia o, por lo menos, desentendimiento, cosas que por ese entonces se voceaban en la banda debido a las incesantes y agotadoras giras y a la exigencia cada vez más industrializada de la disquera.

Mantenerse al margen o al borde de esa realidad parecía ser lo propicio ("voy a apearme aquí en la orilla del presente"). Una situación agotadora que generaba ambientes que no dejaban ni respirar y que hacía escribir las últimas palabras pintadas de rabia ("Donde el hombre se asfixia/ escribe un testamento en chile negro"). No más la convivencia y la tolerancia de antaño ("el suplicio es estar contigo/ eres la alquimia de mi veneno").

¿La rutina erosiona relaciones? Seguro que sí. La comunicación no es la misma, y pasas desde la hosquedad hasta la trifulca verbal que hacen ya inútil el seguir juntos... y entonces empiezas a pensar en seguir el camino a solas ("la influencia de la ira/ y los impulsos de la lengua/ No tengo toda la vida/ aún hay cajas con sorpresa"). Porque volver a intentarlo ya parece obstinado. Más una obligación que una voluntad ("vendré con la boca amarga/ y el corazón derrotado [o bien jodido, como dice algunas veces]").

Tomar caminos distintos era acaso lo mejor, no estancarse y saber que cruzando el río había más ("La derrota no es una opción/ y ya no hay excusas/ Parasiempre me parece mucho tiempo... Parasiempre/ no hay nada parasiempre").
Para empezar algo nuevo, el corte con el pasado es necesario, algo así como establecer un hito entre el antes y el después, tal como en "...Y para siempre", versión aumentada de la canción "Parasiempre" que aparece en el disco Rarezas (1998): "Estoy plantando barreras/ a la sombra de mis pasos", un pasado que que nunca más ha de seguirlo.

El éxito, las giras abrumantes, los rumores de discordia muchas veces ciertos (acaso otra frase de "...Y parasiempre" nos da la pauta: "los presagios confirmados/ son del barco de los vivos"), la posterior carrera de solista de Bunbury declarando sobre su nueva etapa: "Me siento con libertad" y la especial fuerza y pasión que se le pone sólo a las cosas que se sienten de verdad, me hacen pensar que esta letra, canción compuesta por Bunbury (casi en su totalidad) algo nos dice.

Y si todavía te quedan dudas, escucha el disco (el CD, no el DVD) en vivo que (¡oh, coincidencia!) fue el último de la banda juntos: "Parasiempre". Al finalizar la canción con el mismo nombre del disco, Quique dijo: "Pues no. Así nunca las cosas duran para siempre".

¿Un grito desesperado a ellos mismos para solucionar las cosas? ¿Una canción de despedida? Sólo ellos lo saben... Y nosotros lo sufrimos.

Y porque si hay algo que de veras es "parasiempre", eso es su legado.



"Parasiempre" - Héroes del Silencio

No me tienes que impresionar
ni que seguir la corriente.
Voy a apearme aquí
en la orilla del presente
donde el hombre se asfixia
escribe un testamento en chile negro.
El suplicio es estar contigo
eres la alquimia de mi veneno.

La derrota no es una opción
y no hay excusas:
parasiempre me parece mucho tiempo.

Parasiempre,
no hay nada parasiempre...

La influencia de la ira
y los impulsos de la lengua
no tengo toda la vida
aún hay cajas con sorpresa.

La derrota no es una opción
y no hay excusas:
parasiempre me parece mucho tiempo.

Vendre con la boca amarga
y el corazón derrotado...

Parasiempre,
no hay nada parasiempre ...


Vídeo: "Parasiempre", grabado en La Riviera (Madrid) el 21 de noviembre de 1995. Parte del DVD/CD "El Ruido y la Furia".


2009-09-01

Una noche de agosto...



(Haz clik para agrandar la imagen)


Como para guardar congruencia con su homenaje a la mejor banda de rock en español, Héroes del Silencio, 5 talentosos muchachos y un emprendedor manager conformaron Senda, "la mejor banda peruana tributo a Héroes del Silencio" (se lo han ganado a pulso) una noche de agosto de 2008. De eso ya un año. Por eso, este 12 de setiembre de 2009 (en vísperas de mi onomástico), Senda celebrará su primer año en las arenas musicales.

Una de las sorpresas para ese día será la inclusión en el Set List del concierto de temas de Enrique Bunbury como solista, como quien calienta motores para lo que será su próximo concierto en Lima - Perú.

La cita es el 12 de setiembre en el bar "La Noche", ubicado en el Boulevard de Barranco, a partir de las 11:00 pm. El costo: 20 soles.

Desde esta pequeña tribuna, enviamos felicitaciones a Senda por su primer aniversario y los alentamos a que continúen ofreciendo ese tributo lleno de calidad, entrega y sangre hirviendo.

Nos vemos.


(Si deseas escuchar algo de los muchachos de Senda, pulsa aquí o aquí)


2009-08-23

Yo sé por qué, Charly




El Maestro ha vuelto. Carlos Alberto García Moreno, nuestro querido Charly García o Carlitos, como tiernamente le llama Mercedes Sosa, ha resurgido de sus cenizas. Cual ave fénix ha vuelto para cobrarse la revancha (seguro con él mismo).

Al medio día del 07.08.09 (así como quien cuenta hasta diez para que aparezca) "El Obelisco", uno de los íconos urbanos más característicos de Buenos Aires, lucía un gran brazalete del SNM (Say No More) en su contorno, las radios argentinas tocaban "Deberías saber por qué", el sencillo con el que Charly agradecía las muestras de cariño de parte de sus seguidores. Esa que no es su mejor canción, pero para quienes le seguimos desde hace algún tiempo y le queremos en paquete completo (con defectos y virtudes) ha sido genial por volver a "verle" en lo suyo, escucharle pedirnos que sepamos por qué nos ponemos la camiseta o como dice él: "...una canción que no le dice a la gente que me siga así como los Beatles o los Rolling... Sino que le dice a la gente que me siga por los motivos correctos". Con conciencia de hacerlo.

Para quienes no le conocen y para hacer honor a su canción, yo sí sé por qué. Yo lo sé, Maestro, y no sólo es por su oído absoluto (don otorgado a uno en un millón, incluido Mozart), sino porque me acompañó en las madrugadas de carrera de Derecho y también en las de zurdo ejercicio existencial un "Viernes, 3:00 am.". Porque ha sido capaz de emocionar cada filigrana celular de un corazón que se conmueve con la falta de primavera en "Anhedonia" y con un empleado que muere de pena, enamorado de las sirenas en "Filosofía barata y zapatos de goma"; por el desgarrado "Inconsciente colectivo" que advierte que la libertad que se lleva dentro del corazón no puede irse aunque uno se corrompa o la olvide. Porque una canción puede doblegar el arma y la dictadura de "Los dinosaurios" si se está cerca, muy "Cerca de la revolución". Porque es fácil virar al estribor de la memoria con esos "Ojos de videotape" y porque la pasión complica la vida cuando se hacen "Promesas sobre el bidet" y porque, "Hablando a tu corazón", no se puede ser feliz con tanta gente hablando alrededor. Porque cuando la vio venir, cerró la puerta... pero abrió ("Asesíname"). Porque Ud. es como los soldados, que mueren juntos al frente ("¡Fax U!") a pesar de ser "Víctima" de soledad, de un mal extraño. Porque ha sido capaz hacer tan elocuente una "Película sordomuda" y porque, en efecto, a pesar de los "Cuchillos", hay en este lugar mucho para dar... y no se puede mentir. Por eso y más le sigo.

Estoy feliz por su retorno y porque el 23.09.09 iré a descansar mi corazón en las notas musicales que silbe su glorioso piano. Por lo pronto, yo me quedo con uno de los magníficos pasajes de la genial entrevista que el desaparecido Bruno de Olazábal le hiciera (con Ud. tan contento) en su mismísima habitación: "Carlos Alberto García Moreno, más tarde simplemente Charly García, es ese tipo de hombres a quien las normas desgarran y las convenciones irritan. Sus fans lo llaman genio. Sus detractores quieren confinarlo a un pabellón de psiquiatría, pero si existe un juez celestial, probablemente decretaría que es un loco genial".

Y si muchos aún no han entendido... ¡Qué se puede hacer! ¡La vanguardia es así!

¡Acá le hacemos el aguante!

¡Bienvenido otra vez, Maestro!



Pd 1: Los fans argentinos también explican el porqué




Pd 2: Charly agradece






2009-08-22

¿Dime qué escuchas y te diré quién eres?




Un reciente estudio de la universidad de Cambridge (Inglaterra) reveló que el gusto musical define el carácter (¿no será, más bien, que el carácter define el gusto musical?). Al hacer un pequeño registro mental de los artistas y géneros que me gustan, por supuesto, la nota me ha asustado. Pero eso es otro rollo.

Se dice de los fans del rock que son rebeldes [amén, señores psicólogos] y que los artistas que cultivan este género son emocionalmente inestables. Toma mientras. Los que escuchan música académica (en buen cristiano: música clásica) son simpáticos e intelectuales, pero a la vez poco atractivos o aburridos [Ok, gracias por lo que me toca]. De los del jazz dicen que son amigables, pero poco responsables. Los raperos, agresivos, pero enérgicos y atléticos. Como diría Cristina Saralegui: "¿Será cierto esto?".

Yo me he asustado porque he ido un poco más allá. Yo gusto de Charly, Morrissey, The Smiths, The Cure, Bunbury (con Héroes y como solista), Sabina y demás desquiciados, y la verdad es que muchas de sus canciones muy alegres no son. No creo ser triste. Más bien soy un alegre algo inconstante. Soy humano, y como tal, también tengo espinas en el corazón.

Y, bueno, supongo que uno está hecho un poco de la música que escucha, pero dependiendo de cómo es que la recibes: si para entenderte a ti mismo o para entender a los demás. Si para desfogar o para nutrirte el alma. Sea como sea, la música tiene esa facultad absolutamente genial de erizarte los vellos y de estremecerte, ya saben, de decir: "¡puta madre!".

Creo que la música es un poco como la vida: cabrona y desgarrada, pero capaz de hacerte sentir que pese a eso, vale la pena jugársela por el amor, la sensibilidad y esos trocitos de alegría que construyen la felicidad de a diario. Por eso la escucho, porque vale la pena emocionarse. Porque vale la pena experimentar a través de esos invisibles hilos sonoros lo que somos y lo que no.

¡Viva la música!