La inmortalidad que ofrece una imagen
se deshace con el roce del olvido.
Todo yace allí debajo de la piedra,
donde se encuentra restos
de lo que alguna vez pudo haber sido.
Camina sobre la línea del tiempo
una tímida reflexión
que confronta los sueños con los hechos.
Para nacer he muerto.
Y para vivir arrojé al mar
un suspiro.
Es duro tomar conciencia
de mi pírrica victoria:
Las únicas fotos que conservo
son las de un álbum
de una vida que pensé mía.
2009-11-19
¡Más música!
A pedido de algunos puse más música en el reproductor del blog (que, como todo, se ha ido para abajote, quién sabe por qué). Entre otras sueltas, puse varias de The Beatles, AC/DC, Metallica, Janis Joplin, Hendrix, The Cream, Johnny Cash y no me acuerdo qué más. La cosa es que ahí hay más música. Tengo flojera de arreglarla alfabéticamente. Otro día, ¿ya?
Nos vidrios.
2009-11-17
Enrique Bunbury - Confesión
Lamentablemente, no es muy común que hoy en día Enrique cante esta canción. Fue más bien tocada, sobre todo, en la gira del Radical Sonora, su disco debut, apareciendo esta versión posteriormente en uno de los CD que conforman la caja llamada "Singles". Les dejo la que considero la mejor versión de las que grabó.
Enrique Bunbury - Confesión
Fue a conciencia pura
que perdi tu amor,
nada más que por salvarte.
Hoy me odias... Y yo feliz.
(Me arrincono pa' llorarte).
El recuerdo que tendrás de mí será horroroso,
me verás siempre golpeándote como a un malvao'...
Y si supieras bien qué generoso
fue que pagase asi tu gran amor.
Sol de mi vida
fui un fracasao'.
Y en mi caída
busqué el echarte a un lao'.
Porque te quise tanto, tanto
que en mi rodar,
para salvarte...
Sólo supe hacerme odiar.
Hoy despues de un año atroz
te vi pasar,
me mordi pa' no llamarte
ibas linda como un sol:
se paraban pa' mirarte.
Yo no sé si el que te quiere así se lo merece,
sólo sé que la miseria cruel que te ofrecí
me justifica el verte echa una reina,
pues vivirás mejor...
Lejos de mí.
Sol de mi vida
fui un fracasao'.
Y en mi caída
busqué el echarte a un lao'.
Porque te quise tanto, tanto
que en mi rodar,
para salvarte...
Sólo supe hacerme odiar.
2009-11-06
Aseo
Hoy he pasado la mañana limpiando mi cuarto y mi casa. Lo de la casa no fue mucho, pero lo de mi cuarto ya ha sido un despropósito mayor. ¿Se imaginan llenar la mitad del recogedor de polvo y pelusas? Lo curioso es que quienes me conocen, me dicen que soy bien ordenado y metódico. Sí, claro, si vieran los fósiles que saqué de debajo de mi cama. Jejeje. Nah... En realidad es que las últimas tres semanas han sido más que vertiginosas, por lo que no he podido hacer limpieza a fondo. Además, están arreglando el grifo de la esquina, lo están volviendo a gas y no sé qué más, la cuestión es que eso trae más polvo que el que hay en una casa abandonada.
Lo peor de todo no ha sido limpiar, sino la alergia que me ha provocado y que ahora mismo me tiene con una nariz más roja que la de un clown. En fin... Después de todo, esto de desempolvar es pajola. Al empezar ves todo abrazado por el polvo, lo que hace que las cosas no se vean como realmente son. Pero si te sacas la ñoña arreglando todo, luego verás que el lugar que pensabas era una pocilga, en realidad es el increíble sitio donde te sientes cómodo pensando, leyendo, escuchando música o estudiando. Te das cuenta que todo recobra su brillo.
Hoy he arreglado mi cuarto... Mañana empiezo con mis días.
2009-10-31
Retrospectiva
De los escombros se ve la luz
como una clara esperanza
que recorre la única vena que queda
conectando el corazón y el cerebro,
una única y particular vena
que esculpe el equilibrio del pasado y el futuro.
Un ademán de gloria
o sólo una burla de mi derrota.
Lo que sea, da lo mismo.
En ese preciso instante
se aferra uno a esa esperanza
como al último hálito el moribundo
y entonces aparece tu rostro
y desaparece la agonía.
Todo parece ser perfecto
cuando reinventas el tiempo.
2009-10-25
Enrique Bunbury en Lima - Perú: El momento de gloria del que pudimos disfrutar

por cada momento de gloria
del que podamos disfrutar..."
Perú tenía una herida. Una herida, a decir verdad, no tan secreta. Una herida (que el tiempo no iba a curar cual doctor) y la necesidad de caminar con bastón para el corazón. Es que los últimos 13 años nuestros -hablo por todos los que le siguen desde )s( e incluso a los que lo hacen desde después- corazones vivieron, de alguna o de otra forma, cojeando. Pero esos 13 años que tuvieron que pasar para que Enrique Bunbury, el maestro que desde ya hace un tiempo tiene asegurado un lugar en el Parnaso, volviera a pisar estas tierras con el franco objetivo de brindarse (como siempre) sobre el escenario, tuvo su recompensa. Su ausencia era un precio que ya estaba pagado (de sobra) y entonces sólo quedó el momento de gloria del que pudimos disfrutar.
El disfrute y la responsabilidad, como miembros de "El Club de los Imposibles", había empezado el 20 de octubre, con la llegada de Enrique al país. Recibido de la mejor manera, con regalos y, sobre todo, con calor humano, tuvimos la fortuna de que al llegar se detuviera en la zona en la que estábamos, tomándose el tiempo de, incluso, leer la gigantografía que habíamos preparado para él para darle la bienvenida, de firmarle un disco a Angie y estrecharle la mano a nuestro popular y bien ponderado José Luis, más conocido como "Pequeño". Lo demás sería días de compañía a Enrique y la espectacular banda que lo respalda, y, por supuesto, el día esperado: el del concierto, en cuya víspera algunos tuvimos la insana, pero noble idea de quedarnos a acampar en las puertas de la explanada sur del Estadio Monumental.
El día había llegado. El cansancio abrumador era opacado por la vehemente ansia de ver Enrique Bunbury en escena. Ya no eran los CD ni los DVD a los que tanto humo les sacamos en nuestras reuniones de trabajo y de relajo. Ahora estaríamos ante el hombre delgado que no flaqueará jamás. La familia, que es "El Club de los Imposibles", no podía dejar de alegrarse por uno de nuestros sueños ad portas de cumplirse: tener al Maestro en concierto en nuestras tierras. Desde la cola, en plena prueba de sonido, la emoción tatuaba sonrisas en nuestras caras. La tarde avanzó y así estábamos situados en dos sectores frente al escenario que pariría la gloria en pleno Lima. Justo al frente del Aragonés Errante. Los cánticos intentaban decirle a Enrique que le habíamos esperado por mucho tiempo y que, en efecto -tal como declarara para algún medio escrito-, el concierto sería pasional. Lo que siguió después fue la vida.
Poco después de las nueve, se dejaba escuchar "A plateful brain", de Messer Chups, canción que Bunbury ha utilizado como intro en toda la gira Hellville de Tour, mientras las dos pantallas al fondo del escenario dejaban ver no sólo juegos de luces, sino un muy interesante vídeo arte que respaldaba la mayoría de las canciones. Entonces, empezó: Las primeras notas de "El Club de los Imposibles" (nuestro querido himno) hacían retumbar nuestros corazones. ¿Cómo explicarlo? Como si una divina taquicardia se convirtiera en el vals de tu cuerpo. Bunbury estaba frente a nosotros, cantando la canción con la que todas nuestras reuniones de trabajo (luego de agotar la respectiva agenda) se volvieron un carnaval de amistad. Todos saltábamos y gritábamos. Segundos después de cantar el primer coro, se quedó buen rato en la zona donde más miembros de "El Club de los Imposibles" había y donde teníamos la misma gigantografía que lo había recibido en el aeropuerto (¡Gracias, Maestro!). Luego de este tema (antes de "La señorita hermafrodita"), Enrique despertaba más a la gente con su ya conocido: "Buenas noches, cabrones".
Lo que siguió después fue la retahíla de temas que no hizo más que emocionar hasta las lágrimas a todo aquel que es "bala perdida con 7 vidas". Es decir: un verdadero "Imposible". Así, debo admitir que las primeras lágrimas de emoción brotaron cuando escuché los primeros acordes de "Hay muy poca gente". Como película se repitieron los instantes en los que me incorporé al Club, las reuniones de trabajo y, sobre todo, los momentos que han hecho que las raíces de esta familia se hayan hecho tan duras como el escudo de la verdadera amistad.
Enrique era consciente de que la herida era grande, por eso, tras comentar el tema de los frustrados 2 anteriores conciertos en el país (anunciados pero nunca llevados a cabo), dijo: "...Pero para nosotros hoy es un día feliz, hoy es un día... Hoy es un día en el que nos quitamos una espina". Y así fue. Por eso también hizo una promesa que cumplió con creces: "Vamos a hacer un repaso de todo. Tenemos un nuevo álbum que se llama 'Hellville De Luxe', pero lo que vamos a hacer hoy principalmente es Rock and Roll... Inca". La emoción colectiva seguía con canciones como "Bujías para el dolor", "Lady blue", "No me llames cariño" y "El hombre delgado que no flaqueará jamás". Asimismo, rememoró canciones (con su propio estilo) de su etapa en )s(, tales como "La Herida", "Apuesta por el Rock and Roll" y "La chipa adecuada", con la que más tarde cerraría el concierto.
El concierto fue la vida. Lo digo en serio. La atmósfera que se vivió fue tan emotiva, que recuerdo a "Pequeño", Leonardo y yo dándonos las manos en el aire de la emoción. El mismo Bunbury se desvivía en cada interpretación. Y no es que no lo haga nunca, de hecho es uno de los cantantes que más la vive, que hace una verdadera puesta en escena. Pero lo que sí hacía era sorprenderse de la fuerza con la que la gente cantaba las canciones, así como de sus expresiones de alegría y febril sentimiento. Nada más de recordar canciones como "El jinete", "Infinito", "...Y al final", "El viento a favor", "Doscientos huesos y un collar de calaveras" y "El extranjero", de veras que me pone la piel de gallina. A éstas se sumaron las peruanísimas: "El rescate", que Bunbury terminó de confirmar como escrita en el país y la desgarradora "Canto (el mismo dolor)" que de nuevo humedeció mis ojos.
Entre una de las notas particulares del concierto está lo que a decir mucha gente fue la alegría que mostraba Enrique de estar en estas tierras y de haber recibido la inesperada respuesta que recibió tras tantos años de carrera de solista sin ningún concierto en estos lares. El lugar no llegó a llenarse, pero quienes estuvimos, sin duda, tratamos de dejar la vida en el concierto. Cuando la gente estaba emocionada y el "Enrique, Enrique, Enrique" parecía no ser suficiente, se me ocurrió empezar a gritar: "Maestro, Maestro, Maestro". Fue genial escuchar a muchas personas gritar eso, pues, hasta donde recuerdo, a Enrique no le han coreado eso en otros países. Tan es así, que sonreía de emoción al escucharnos llamarlo con ese título que tan largamente ya se ha ganado. Mayor fue mi sorpresa cuando, en agradecimiento uno de los retornos de Enrique al escenario (azuzados por los constantes: "Oh, Enrique no se va... No se va, no se va... Enrique no se va"), grité: "Gracias, gracias, gracias" y ya éramos todos los que a sola voz lo hacíamos. La cara de Enrique lo dijo todo. Se sorprendió tanto que se le desencajó el rostro. Tan es así, que una chica argentina que había visto un par de conciertos de la gira, nos comentó que notó lo mismo y que eso la conmovió harto. Esto tiene un mérito único teniendo en cuenta cuál es el mejor público de sudamérica en conciertos. ¡Al igual que Enrique, lo dimos todo en el concierto!
Lo que puso la cereza en el pastel fue el inesperado gesto de Enrique en su última aparición en la noche. Como se sabe, Enrique no es de afiliarse demasiado a las nacionalidades, salvo por la suya y la evidente química que tiene con México. Yo le he escuchado decir que no le agrada mucho eso de estar haciendo lo que muchos artistas hacen: flamear banderas o algo parecido. Sin embargo, en el último bis del concierto, Enrique hizo estallar de emoción a la gente cuando tuvo un gesto raro (y me animaría a decir nunca antes visto) en él: se puso un polo que decía "Perú", con el pequeño detalle de un cóndor. Esto hizo que todos empecemos a gritar: "Enrique es peruano, Enrique es peruano". Todo fue demasiado emotivo.
Enrique se despidió diciendo: “Muchas gracias a todos. Por favor, no nos olviden. Hasta siempre, peruanos y peruanas, Dios los bendiga”. No nos vamos a olvidar, sin duda, porque como dijo Enrique en "El hombre delgado que no flaqueará jamás": "En aquella patria, la que llaman Lima/ ¡allí me podréis buscar". Aquí te quedaste, Maestro.
Por último (pero no por ello menos importante), recuerdo haber leído en un poema de Ezra Pound que los hombres tenemos unas cuantas docenas de verdades en la vida, me atrevo a decir un par de las mías: 1. Nunca voy a olvidar el concierto de Enrique, incluidos el par de días previos y posteriores; 2. "El Club de los Imposibles" es mi segunda familia y los amigos que he ganado allí, desearía conservarlos no sólo en la tristeza o la alegría, no sólo hoy y mañana... Sino para siempre.
¡Nada puede, Imposibles! Porque vuestra amistad me sostiene... ¡De cumbia madre!
Pd 2: Las fotos son obra y gracia de algunos Imposibles que tuvieron la amabilidad de postearlas en la comunidad.
Set List:
1. El Club de los Imposibles
2. La señorita hermafrodita
3. Hay muy poca gente
4. Bujías para el dolor
5. Sólo si me perdonas
6. Docientos huesos y un collar de calaveras
(Solo de guitarra de Jordi Mena)
7. Sácame de aquí
8. El extranjero
9. Contar contigo
10. La herida (versión Bunbury)
11. Alicia (Expulsada al país de las maravillas)
12. Infinito
13. El hombre delgado que no flaqueará jamás
14. Sí
15. El rescate
16. Apuesta por el Rock and Roll
17. Lady Blue
18. De mayor
19. No fue bueno, pero fue lo mejor
20. ...Y al final
Encore
21. No me llames cariño
22. El jinete
23. Canto (el mismo dolor)
Encore
24. El viento a favor
25 La chispa adecuada (versión Bunbury)

2009-10-15
Arte Poética
Sencillo es el amor
Que se esconde tras la grieta del sollozo
Y aprovecha cuando el hastío se distrae
Para sacarle la vuelta
Dos espacios dividen el mundo
El antes y el después
Que para efectos de maravillarme por tu tacto
Son una dulce coincidencia
Y el farol de tu presencia que sabe hacerlo todo
Iluminar como un astro
Sempiterno y rebelde
Tuyo el tiempo
Tuyo.
2009-10-10
"Bunbury Fest '09" o de cómo definir "alegría"
Define alegría. El DRAE dice: "Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores". Bien han dicho por allí que a veces las palabras se quedan cortas. Así que aun con la precariedad del habla escrita y oral, trataré de definir alegría: Viernes 9 de octubre de 2009. Un grupo de gente, una familia. Un local reventando de gente. Una banda: Hotel Cabaret. Música de Enrique Bunbury y de Héroes del Silencio. Saltos, abrazos propios y extraños, euforia colectiva y sonrisas. Canto y encanto. Amistad, trabajo, solidaridad, confianza. Una vez más: una familia.
Me explico: Ayer fue el primer "Bunbury Fest", actividad realizada en honor del Maestro Enrique Bunbury, como antesala a su visita el próximo 22 de octubre. El "Bunbury Fest" fue organizado por la banda "Hotel Cabaret" y "El Club de los Imposibles", fan club de Bunbury en el Perú.
La noche empezaba con la gente en sus lugares, escuchando y calentando gargantas con los temas de Enrique y de Héroes del Silencio que iban sonando. Con un local ya reventando a las 11:00 pm., arrancaba "Hotel Cabaret", una banda tributo a Enrique Bunbury que, a priori, cuenta con una virtud: 10 músicos en escena, lo que ya les hace una tentación musical por explorar. Pero había que demostrar y no quedarse en el papel o en la apariencia "apriorística". Para demostrar su versatilidad, empezaron deleitando con un par de temas de la díscola Amy Winehouse, interpretadas por una de las chicas que conforman la banda. Luego llegaba lo tan esperado: Enrique Bunbury. El concierto arrancó (nada menos) con la emblemática "El Club de los Imposibles". Así se fueron sucediendo canciones tales como "Enganchado a ti", "Sí", "El extranjero", que no hicieron más que confirmar la virtud a la que me refería, logrando la armonía sonora que es tan difícil de conseguir cuando tienes una banda con tantas personas e instrumentos. Lo lograron y de qué manera. También hubo temas de Héroes: "Deshacer el mundo", "Sirena varada", "Apuesta por el rock & roll" y la peculiar versión bunburyana de "Iberia sumergida" (que salió más que genial). Un generoso Set List que dejaró a la gente con la sangre hirviendo y la garganta rendida. Otro golazo como banda.
El público estuvo excepcional. La intimidad que brindaba el tener un escenario a poca altura del ras del piso, lograba una atmósfera de complicidad con la gente, que coreaba desgarrada las punzantes estrofas y coros de canciones como "El rescate", "Infinito" y "Sácame de aquí". Cantaban extraños y propios. Y más propios que extraños, "los imposibles" no paraban de saltar, de abrazarse y de respirar esa atmósfera increíble; eufóricos y contentos de estar donde estaban.
Si de definir alegría se trata, pues creo que es esto que se siente de estar entre tanta gente de putísima madre, esto que te quedas corto al explicar con palabras que siempre están dentro de las fronteras de la amistad, solidaridad, confianza y trabajo; lo que se resumen en: FAMILIA. Eso de sentirte extraño hace unos meses atrás y ahora abrazarte con alguien a quien, más allá de la retórica, llegas a considerar cercano, "la mejor compañía para estados de ánimo peligrosos", porque pese a tener una "herida secreta", se puede "hacer del escapismo un arte", todo por ese grado de amistad que con el tiempo y la transparencia se llega a tener. Y es que ya está dicho: "nada puede dañarme con mis amigos".
Lo de anoche fue la vida. Muchas gracias por el refugio, la incondicional militancia familiar y porque, sobre todo, "¡vuestra amistad me sostiene de cumbia madre!".
¡Se les quiere, muchach@s!
Set List del concierto:
Entremés:
1. You know i´m not good [Amy Winehouse]
2. Rehab [Amy Winehouse]
3. Back to Black [Amy Winehouse]
Plato de fondo:
4. Fantasía
5. EL CLUB DE LOS IMPOSIBLES [¡Qué himno!]
6. La señorita hermafrodita
7. De mayor
8. Hermosos y Malditos
9. Alicia (Expulsada al país de las maravillas)
10. Lady Blue
11. El extranjero
12. Confesión
13. El rescate
13. Látex
14. La felicidad
15. Deshacer el mundo [Héroes del Silencio]
16. Sirena varada
17. Sí
18. Apuesta por el rock & roll
19. Sácame de aquí
20. Iberia sumergida [tema de )s( en versión Bunbury]
21. La chispa adecuada [Héroes del Silencio]
22. Infinito
23. El jinete
24. Enganchado a ti
2009-10-06
Enrique Bunbury - El tiempo de las cerezas
Nunca llega a noviembre.
2009-09-30
Mil pequeñas vocaciones
Me da tanta gracia mi abuela. Siempre que tenemos una reunión familiar suele traer a colación mi pueril pasado hiperactivo. Quienes me conocen, saben que soy tranquilo (no he dicho santo, eh, sólo tranquilo). Pero no siempre fui así. Es más, de pequeño fui una lacra social confesa y militante. Según aseguran los anales históricos de mi familia, era yo uno de esos niños "bala". "Bien inquieto el condenado", diría alguno por allí. Eso sí: inquieto, pero no malcriado.
Recuerdo que lo primero que hacía cuando llegaba a casa de mi tía, era sortear rápidamente los abrazos protocolares y subir corriendo al tercer piso para hacer chocar las bolas del billar que había en esa especie de salón de madera. Era emocionante ver cómo los colores se mezclaban a velocidades meteóricas, ver cómo esas esferas colisionaban como los planetas que, imaginaba, estaban allí arriba del hermoso cielo celeste de verano, más arriba aun de donde Diosito vive. Recuerdo también correr a hacer y deshacer las pistas de carreras de mi primo Martín, que con paciencia de santo me sentaba en la alfombra y me bajaba una colección de autos que el mismo bebé Schumacher habría ansiado tener.
Todo aquello -que acaso esté ligado a esa pueril hiperactividad- me hizo acordar a mi inquietud por saber a qué me iba a dedicar. Ya saben, eso de la vocación profesional. Y es que de pequeño he querido ser todo: arquitecto (pero me desanimé por los números), escritor (¡qué iluso!), torero (pero cuando me di cuenta lo que le hacían a los toros, tiré la toalla), aviador (¡sorry, pero no me gusta la vida militar!), diplomático (desistí por razones similares a lo anterior) y hasta cura (ok, suficiente risa. Párenle ya). Jamás pensé estudiar Derecho, como en efecto hice. Pero me gustaba (y me sigue gustando) ese ideal de la justicia y solidaridad con los demás que implica(ba) esta carrera. Aunque es bien cierto que el Derecho puede llegar a ser o muy noble o muy desgraciado. No en vano, los abogados se han ganado tantos chistes crueles. Y, bueno, como digo: "soy abogado aun con el riesgo moral que ello implica".
Pero supongo que uno tiene un poco de todo. Yo, por ejemplo, por estos últimos tiempos me he dado cuenta que tengo un poco de boxeador (o al menos quisiera tenerlo). Ser uno de esos cabrones que se para aparentemente sin miedo ante los retos y se lleva el mundo por delante [y digo "aparentemente" porque en realidad uno nunca deja de tener miedo, sino que éste se acaba cuando la realidad te arrolla y no puedes permanecer inmóvil, salvo tengas vocación de suicida]. Esos tipos que reciben golpes (de la vida), pero que siempre terminan levantándose, quizás por orgullo o por masoquismo, pero terminan levantádose al fin y al cabo. Esos que cada cierto tiempo, sin saber si al siguiente round serán enviados a la lona, se juegan el todo por el todo.
De pequeño quise ser muchas cosas. Hoy soy abogado... Pero en este preciso momento, cómo quisiera ser boxeador.
Pd. 1: La banda sonora la trae Morrissey con "Boxers". Dejo el vídeo original que, por cuestiones de disqueras, no tiene audio. También dejo la misma canción en vivo con el audio para que ahora sí disfruten plenamente.
Pd. 2: No les dejo la letra porque se me cierran los ojos y mañana hay otro round que pelear. Chau, chiquillos.
2009-09-24
Charly García en Perú: el amor espera... ¡Y es leal!
Son casi las 2:00 am., me muero de sueño, mañana tengo que levantarme para seguir dándole toques finales a mi tesis, pero aquí estoy sentado. Estoy seguro que esta emoción la tendré intacta mañana; sin embargo, es en este momento en que quiero gritar de alegría a pesar de estar agotado y con las pantorrillas que me duelen atroz de tanto saltar. Y es que si Charly volvió después del infierno que pasó, ¿por qué diablos no puede esperar mi cansancio? Que espere, entonces.
Charly resucitó (contrario a lo que muchos "malhablados" pensaban). No se me ocurre otra explicación. No lo hizo al tercer día, pero lo hizo tras casi un año de "bancársela" en una clínica de rehabilitación. No sólo ha resucitado, sino que se ha reivindicado. No con nostros que lo amamos a rabiar (porque cuando se ama, se aprende a aceptar a las personas tal como son), sino con él mismo, con su grandeza, con su genialidad y con la imborrable impronta que de sobra ha dejado y sigue dejando en el rock en español (Y si opinas distinto... Lo siento, "la vanguardia es así" :D). Y es que luego de su primer concierto en Luján - Argentina, pensé que había que darle cierto tiempo de "gracia" para que rearmara ese rompecabezas que un día se cayó de la mesa... Pero lo de hace unas horas, francamente no me lo esperaba. Fue la vida, se los juro.
Me fui y vine en combi, caminé cierto trayecto (lo suficiente como para que las zapatillas nuevas me sacaran ampollas), mi entrada fue un regalo de cumpleaños de mi hermano [¡Gracias, Bruno!], me compré una sola lata de cerveza, ¡pero me sentí el hombre más rico del mundo luego del concierto! Para empezar, en el escenario se proyectaba una imagen de un rojo telón de teatro, como vaticinando la mejor de las presentaciones de un gran maestro, imagen que fue cambiando con cada canción, asegurando el éxito visual del concierto. Arrancaba la noche con Charly vestido de negro, cual concertista que cantaba (con una voz notablemente mejorada) "El amor espera". En efecto, el amor había esperado desde 2003, última vez que Charly y Perú se vieron las caras. El amor había esperado y mostraba su incondicional lealtad con las más de 15000 personas que cantaban y saltaban y con un Charly entregado y emocionado, intercalando pasos entre su piano negro de cola larga y el micrófono en medio del escenario. Yo gritaba a rabiar canciones como "No soy un extraño", "Cerca de la revolución" y "Chipi chipi", para luego estallar junto al mar de gente con "Fanky". Era espectacular ver como hasta los vendedores de cigarros movían sus cabezas, como la gente bailaba sola o acompañada, ver como los amigos se abrazaban y saltaban como si intentaran acercarse al cielo, mientras al compás de "Buscando un símbolo de paz", yo entendía que "será porque nos queremos sentir bien/ que ahora estamos bailando entre la gente/ será porque nos queremos sentir bien/ que ahora todo suena diferente".
Los ensayos y sobre todo las ganas de Charly de alejarse de ese límite que cruzó un año atrás habían rendido frutos: un concierto que se perfilaba como notable y emotivo. Eso me ponía contentísimo. ¿Cómo les explico? Tan contento como cuando alguien muy cercano a ti triunfa. Lo veía feliz de volver a los escenarios, agradeciendo los gestos de cariño que la gente le profesaba a través de aplausos, arengas a voz en cuello o simplemente cantando con toda la emoción del mundo un set list que significaba una suerte de "autobiografía", tal como lo definió Charly en la víspera del concierto.
Las canciones se fueron sucediendo entre gritos de "te amo, Charly" o "Charly, nunca te mueras", hasta que la oscuridad reinó en el escenario luego de que en "No voy en tren" García dijera: "...soy el que prende y el que apaga la luz/ aquí y en everywhere". Se había ido. Pero como era de suponer, Charly volvió para pedirnos que reflexionemos sobre las razones que nos habían llevado a la Explanada del Monumental a verle con la emotiva "Deberías saber por qué", para retirarse luego de la celebradísima "Hablando a tu corazón" y "Rock 'n' Roll Yo".
No obstante, la gente se quedó en sus lugares, los aplausos no cesaron y tras unos 5 minutos de "Oh, Charly no se va" y demás cánticos de gente al borde del paroxismo, increíblemente, Charly volvió a salir, acto que, a todas luces, no estaba previsto, pues (a diferencia de la anterior) esta vez ya hasta habían desconectado los equipos. Así, retornaba para agradecernos la alta fidelidad y amor que le tenemos en Perú, cantando y tocando hasta con sus mismísimos pies "No toquen", despidiéndose luego de ello con una frase que evoca al Charly más irreverente: "Esto es rock 'n' roll... Chau".
Personalmente, debo decir (como es notorio) que la música del Genio me encanta. Me acompañó en una etapa difícil de crecimiento y de asumir responsabilidades, una etapa en la que, como cantaría él, "...morí sin morir y me abracé al dolor...". Con sus canciones y con el coraje de ayer, me enseñó que sentir, ser conciente de vivir y (a veces) pensar distinto del resto tiene un precio; que la tristeza, en efecto, existe, pero que hay que asumirla para empezar a ver lo que hay después [al amanecer verás el mar y no la pared. Sin necesidad de mirar atrás]... Ya saben, decir "Me siento mucho mejor".
Ya son las casi las 3:00 am., y aunque no sea viernes, puedo decir que realmente habrá "un sábado azul y un domingo sin tristezas", entre otras cosas, porque sobremanera "justificaste con la acción toda fantasía". Gracias por eso también, querido Charly.
Set List:
1. El Amor Espera
2. Rap del Exilio
3. No soy un extraño
4. Cerca de la revolución
5. Chipi chipi
6. Fanky
7. Vía Muerta
8. Demoliendo Hoteles
9. Promesas sobre el bidet
10. Adela en el carrusel
11. Rezo por vos
12. Yendo de la cama al living
13. Canción de 2 x 3
14. Nos siguen pegando abajo (Pecado mortal)
15. Influencia
16. Llorando en el espejo [de su ex-banda, Serú Girán]
17. Pasajera en trance
18. Raros peinados nuevos
19. Me siento mucho mejor
20. Tu vicio
21. Buscando un símbolo de paz
22. No me dejan salir
23. No voy en tren
"Final"
24. Deberías saber porqué
25. Hablando a tu corazón
26. Rock and roll yo
Final... Y porque el amor lo puede todo:
27. No toquen
Final (o mejor dicho: "hasta luego")
Dos agradecimientos:
1. A Bruno, por la entrada al concierto de mi vida.
2. A mi cuasihermana Maricarmen, por acercarme más a la genialidad de Charly.
* Otras fotos: Terra Stereo y El Clarín
Actualización (24.09.09):
* Mira la espectacular crónica de "Rolling Stone" (Argentina)
* Mira la crónica de "El Clarín"
* Mira la crónica de "ADN.es"
* Mira la crónica, fotos y vídeo en Conciertos Perú
2009-09-22
Silvio Rodríguez - "Óleo de mujer con sombrero"
Estaba escribiendo cuando escuché esta canción que siempre me ha gustado. La pregunta es: ¿cómo cabe tanta belleza en 2 minutos? La otra pregunta es: ¿cómo diantres puede haber tanto de cierto en una letra? Que sea otra más: ¿cómo puede haber tanto sentido, tanta vida en una canción?
La música es la vida, loco. Es la vida.
Sea dicho, entonces: ¡Adelante los valientes!
Nada más que decir, la canción habla por sí sola.
Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.
Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.
Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.
La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.
Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir
2009-09-21
Bunbury Fest '09
Como preámbulo a la llegada de Enrique Bunbury al Perú, quien ofrecerá un concierto este 22 de Octubre en la Explanada del Estadio Monumental, tendremos el primer evento en estos lares dedicado a la música de este maestro. Se trata del "Bunbury Fest '09", un evento único en su género, que estoy seguro marcará un hito para los seguidores de Enrique. A mí, por lo menos, me alegra que la iniciativa provenga del Perú y espero que no sea otra cosa que una sana costumbre anual en la que, a futuro, incluso podamos invitar a gente de toda Sudamérica.
El evento contará, entre otras cosas, con la participación de la banda "Hotel Cabaret", genial banda que no sólo tendrá un repertorio dedicado a Enrique Bunbury, sino que también incluirán temas de Héroes del Silencio. Como si fuera poco, se sortearán 10 entradas al concierto de Bunbury... ¡Como para no perdérselo!
El día de locura proviene de la iniciativa conjunta de la banda "Hotel Cabaret"; "El Club de los Imposibles", Fun Club de Enrique Bunbury en Perú y "Orbe Producciones", la productora que trae al maestro.
Lugar: Irish Pub (Shell Nº 619 - Miraflores)
Día: 09 de octubre de 2009
Hora: A partir de las 9:00 pm
Les dejo el respectivo flyer con los datos.
¡Que tengan suertecita!

2009-09-18
La belleza de la brevedad
Cuánta belleza hay en lo que dura un instante. Un par de segundos que pueden llenarte el corazón o movértelo como un cascabel... Para bien :) o para mal :´( Justamente de eso va lo de hoy -del instante, digo-. Esto toma unos segundos... Pero dura toda la vida.
SALVATORE QUASIMODO - "Y enseguida anochece"
Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y enseguida anochece.
2009-09-13
En esta Senda, nada puede
Foto: Susan Caballero ("El Club de los Imposibles")
Hay quienes dudan del poder que tiene la música sobre las cosas y las personas. Yo cada día me convenzo más que no hay herramienta tan espectacular para hacer algo por este mundo que la música.
Ayer, como víspera de mi cumpleaños, decidí ir al concierto-tributo a Héroes del Silencio que Senda realizó. Lo particular de esta vez fue que justo para esta fecha especial iba a reunirme con gente que prácticamente recién conocía. Con días como ayer, uno se da cuenta que la amistad (o por lo menos el inicio de ésta) no necesita parafernalias, tiempos, requisitos o cualquier otra prueba que no sea la emoción. Aquellos a los que cualquiera podría ver como extraños, yo los sentí como amigos. Y es que cuando te miras automáticamente conversando tan agradablemente, saltando y cantando a garganta vehemente esa música que te hace sentir más vivo que todo lo que nace y crece en el mar, encuentras sentido a la soberbia voz de Bunbury diciendo: "Nada puede dañarme con mis amigos.../ Nadie puede... Nada puede...". A esta gente que tiene en común el no resignarse a vivir la vida en gris, el apasionarse hasta el tuétano por la música o el sonreírte y abrazarte sin saber siqueira tu apellido puedes llamarles amigos o, con más propiedad: "El Club de los Imposibles".
Lo de ayer no habría sido tan completo si a la película no le habrían puesto el pedazo de banda sonora que tuvo. Lo de Senda ya viene siendo repetitivo: calidad, trabajo, pasión, sudor y lágrimas. Esta banda peruana tributo a Héroes del Silencio -que creo ya consolidada- celebraba un año de redimir la hermosa herida que es el recuerdo de la mejor banda en español que ha existido. Lo hizo, nada menos, que haciendo el mejor tributo que hasta hoy yo les recuerde. Una banda profesional y entregada a su público, un público que a mí -que sigo a Senda desde su primer tributo en Mao Bar- me sorprendió y la ejecución de las canciones de un set list por demás excepcional, lograron la complicidad que hacen de un concierto por demás genial.
Por primera vez Senda realizaba algo que para mí no deja de ser intrépido: cantar canciones de Bunbury como solista. Detrás de las cuatro canciones de él que tocaron ayer había un trabajo de producción que bien merece el aplauso, pues condensar lo que hace la banda de Enrique (que cuenta, entre otros, con instrumentos como trompeta y piano) no es nada fácil. Senda lo logró... Y lo logró de manera impecable. Asimismo, se pudo observar una suerte de regalo a quienes reconocemos y seguimos el gran trabajo que realizan: un set list que contenía canciones que no habían sido incluídas por ellos hasta ayer, tales como la recordadísima "...16", "Con nombre de guerra", "La apariencia no es sincera", "Decadencia" (¡por demás histórica en la trayectoria de Héroes!) y "Días de borrasca (víspera de resplandores)", que con la inclusión de su intro evidenció el nivel de detalle en el trabajo al que Senda nos tiene acostumbrados y que, dicho sea de paso, los hace singulares, al punto que la gente pregunte: "¿cuándo hay otro concierto?".
La música tiene y es capaz de todo eso y más. Sobre todo la música de )s(, que en voz de Bunbury no sólo dice lo que siente, sino que siente lo que dice. Y aunque mi garganta esté en pedacitos y mi voz se haya ido a vacacionar al olvido, creo que todo ha valido la pena. Ha valido la pena que tanta gente empiece a cultivar lazos con la excusa-razón de la música. Ha valido la pena sentir que, de veras, nada puede dañarme con mis amigos.
¡Gracias por eso y por los saludos de cumpleaños!
Pd: Tan emocionado y contento estuve (y, en parte, por tratar de paliar los desafortunados sucesos) que hasta doné la entrada al concierto de Bunbury que me gané... ¿Y ahora? Bueno, Dios ya proveerá :D
Set List:
1. Senda
2. Deshacer el mundo
3. Agosto
4. Alicia (Enrique Bunbury)
5. ...16 [Les salió increíble]
6. Maldito duende
7. La apariencia no es sincera
8. Lady Blue (Enrique Bunbury)
9. Días de borrasca (víspera de resplandores)
10. Sirena varada
11. Mar adentro
12. El jinete (Enrique Bunbury) [Excelente interpretación. Poco faltó llorar]
13. El mar no cesa
14. Nuestros nombres [Acá la gente saltó cual concierto del '95 en Madrid]
15. Con nombre de guerra
16. Hay muy poca gente [Cantada entre abrazos]
17. El camino del exceso
18. Malas intenciones
19. Avalancha
20. Entre dos tierras
21. Decadencia [Espectacular]
22. No más lágrimas [¡Gracias por el regalo de cumpleaños, muchachos! La gente la pidió hasta cantando a capella. Tiene que ser fija]







